Reseña “Los cipreses de Córdoba” de Yael Guiladi

Hacía mucho tiempo que no leía novela histórica y ojalá hubiese seguido sin leerla. Hará cosa de un mes me puse a mirar en mis estanterías qué libros me quedaban por leer y me topé con esta novela que había comprado hace más de un año y la única histórica que me faltaba por leer de entre los libros que tengo. Así pues, me dispuse a darle una oportunidad. Por un lado, fue un gran error porque la novela no me aportó nada, pero por otro lado también fue un acierto, porque ahora tengo claro que probablemente nunca volveré a leer una novela histórica.

Los cipreses de Córdoba nos cuenta (o eso intenta) la historia de una saga familiar que comienza con las peripecias de Da’ud Ibn Yakub, el hijo del jefe de la comunidad judía de la Córdoba de Abd al-Rahman III. Este joven entra al servicio del califa para preparar un misterioso Gran Antídoto que curará al soberano de un terrible pánico ancestral. Este es el punto de partida del libro y a partir de aquí la novela nos va contando las diferentes vivencias de Da’ud, de su hijo Hai y de su nieto Amram.

Las cien primeras páginas de este libro me hicieron pensar que estaba leyendo una de las mejores novelas históricas de mi vida, ahí es nada (sobre todo teniendo en cuenta que entre mis diez libros favoritos hay dos novelas históricas). Desde el principio el protagonista se hacía querer y se veía envuelto en una complicada misión que tenía incluso tintes de novela de misterio. El único punto flaco que yo veía es que iba demasiado deprisa, tenía un ritmo totalmente frenético, y me temía que siendo una novela histórica de más de 400 páginas, el ritmo no podía mantenerse así a lo largo de todo el libro y terminaría decayendo. Efectivamente, acerté. Poco después de pasar la página 100, la novela se fue desinflando y yendo cuesta abajo sin remedio, y según avanzaba en la lectura, todo era un desastre.

El problema no es solo que el ritmo de la novela se ralentice sino que hay, a mi modo de ver, lagunas importantes en la trama y fallos en los personajes. En cuanto a estos, muchos aparecen y desaparecen sin motivo aparente, y hay otros a los que la autora da un determinado protagonismo durante unas cuantas páginas para luego olvidarse por completo de ellos. Un ejemplo muy sangrante de esto último es el caso de Djamila, segunda esposa de Da’ud. Desde el momento en que aparece, tiene un papel relativamente secundario, pero a partir de un determinado acontecimiento, se convierte en la protagonista de varios capítulos para, páginas después, desaparecer por completo de la narración hasta el punto de que el lector no sabe qué pasa con Djamila al final del libro (¿Ha muerto?, ¿ha conseguido ser feliz con su nueva vida?, ¿ha superado sus rencores?, ¿se ha convertido en un unicornio?…). Literalmente, Djamila desaparece de la historia. Este no es el único caso, pero sí el más importante ya que este personaje ha estado presente durante casi todo el libro y tiene un cierto peso.

También hay tramas que aparecen, desaparecen y no tienen conexión con el grueso del argumento. Pondré solo un ejemplo pero hay varios de este estilo: Sancho el Craso, rey de León a mediados del siglo X, tenía unos serios problemas de obesidad y además sufría ataques de epilepsia. Dado que ningún médico cristiano podía encontrar solución para sus dolencias, su abuela Toda de Navarra terminó llamando a los médicos cordobeses, que estaban mucho más avanzados en esta ciencia que los cristianos. Hasta aquí son hechos históricos verídicos. Pues bien, en la novela, Sancho y su abuela marchan a Córdoba para que el médico personal del califa, que no es otro que el propio Da’ud, cure al rey leonés. Una vez que llegan allí, se termina su historia, es decir, no se menciona si Da’ud consigue curar al rey, si Sancho y su abuela se quedan allí mucho tiempo, si vuelven enseguida a tierras cristianas, no se sabe nada más. Pareciera que en el palacio del califa hubiese un gran agujero negro que se traga todo lo que se acerca por allí porque no es la única vez que pasa esto.

En lo que respecta al rigor histórico, no tengo mucha queja, salvo un par de cosillas que me gustaría comentar. En primer lugar, hay algunos momentos (no muchos, es cierto) en los que se utiliza la palabra “España” para referirse a la península Ibérica, lo cual es totalmente incorrecto porque a España aún le faltaban varios siglos para nacer. Y para más inri, los judíos y musulmanes de Córdoba usaban la palabra “españoles” para hacer alusión a los cristianos del norte, como si España solo fuese tal gracias a esos cristianos. En fin…

La otra cosa que me llamó la atención tiene relación con un pequeño enigma que se resuelve al principio del libro. Resulta que Da’ud tiene que descifrar una traducción árabe de los siglos VII-VIII aproximadamente de un original griego, y le es difícil porque hay algunas letras que están borradas. Pues bien, algunas de las letras que sí se ven son –fore, y de aquí, nuestro protagonista deduce que la palabra completa sería before, es decir, “antes” en inglés. Y este descubrimiento resulta clave para el desarrollo posterior de los hechos. No sé, cuanto menos a mí me parece un fallo histórico importante: no creo que los árabes que traducían textos griegos clásicos introdujeran términos ingleses para hacer la lectura más difícil a sus descendientes.

Creo que lo voy a dejar aquí porque mi intención no es hacer una reseña para el Rincón Hater (como podréis comprobar, allí solo hay libros de ínfima calidad en todos los sentidos). Si tengo que destacar algo positivo de esta novela es que está muy bien escrita. Tiene un estilo muy fluido, que se lee muy bien, y es muy evocador del ambiente cordobés medieval. Y otra cosa positiva no menos importante es que, gracias a este libro, no creo que vuelva a leer novela histórica en mi vida porque he salido bastante escaldada.

PUNTUACIÓN: 4/10

los-cipresesTítulo: Los cipreses de Córdoba

Autora: Yael Guiladi

Editorial: Edhasa

Año: 1997

Páginas: 431

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4 comentarios en “Reseña “Los cipreses de Córdoba” de Yael Guiladi

  1. La verdad que los fallos que mencionas son demasiado importantes como para dejarlos pasar, a mi también me hubiesen fastidiado la lectura, pero por favor no dejes de leer novela histórica si es un género que, como has dicho, forma parte de tus libros preferidos. Hay joyas como los libros de Kent Follet, las sagas de Philippa Gregory y muchos más esperándote. ¡Un saludo!

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    1. sustherlibros

      ¡Muchas gracias por comentar! A ver, la verdad es que la novela histórica siempre me ha dado bastante pereza en general. Es cierto que hay muy buenos libros históricos, pero aun así el género nunca ha sido de mis preferidos, y aunque sí es cierto que entre mis libros favoritos hay algunas novelas históricas, últimamente me he cansado bastante de ellas porque siempre ofrecen lo mismo y cada vez me resulta más difícil encontrar algo original y que me atraiga.

      A Ken Follett lo he leído (de hecho, “Los pilares de la tierra” es uno de esos libros favoritos), pero a Philippa Gregory ni siquiera la conocía, así que le daré una oportunidad si me lo recomiendas. 😉 ¡Un saludo!

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  2. Pues menuda lástima, porque la premisa es genial…

    Llevo desde el día en que publicaste la reseña dándole vueltas al tema de la novela histórica, fíjate. Tengo la impresión de que en muchas ocasiones fallan en eso, en las prisas, en los cabos sueltos, en personajes que se quedan a medio desarrollar, etcétera. Me pasó con “El caballero del templo” (también publicado en Edhasa) que, si bien me gustó porque el tema me interesa (la última cruzada y el fin de la orden los templarios), no estaba exento de esos defectillos que a mí por lo menos me acaban fastidiando un poco la experiencia.

    Las incoherencias históricas en el lenguaje a veces chirrían, a mí me ha hecho bastante gracia lo que comentas aunque no deje de ser un error bastante grave. Y digo “gracia” porque uno está ya tan acostumbrado a que se pasen el rigor histórico por el forro que al final acaba riéndose ante los despropósitos en lugar de tirarse de los pelos; si hubiese seguido así, no me quedaría ni uno jajaja

    Lo del “before” también tiene un poco de delito, visto así. Incluso me he puesto a buscar info sobre el tema. En los siglos VII-VIII, la época de cuando supuestamente es el manuscrito, se hablaba una forma de inglés muy temprana (Old English), en que la palabra para referirse a “antes” era “beforan”. “Before” surgiría más adelante, entre los siglos XI y XV, a raíz de la evolución de ese inglés primerizo al llamado Middle English (siglos XI-XV más o menos). Todo no dejan de ser conjeturas teóricas, claro, pero por lo menos son conclusiones de estudios profesionales. Teniendo esto en cuenta y que la solución empleada por la autora ya de por sí chirría un poco, me parece un pelín desafortunada. Pero bueno, yo es que soy muy tiquismiquis con el léxico en este tipo de novelas, y reconozco que roza el frikismo.

    Por lo demás, me gustaría encontrar un libro con esta ambientación que diese la talla. Fue un momento de nuestra historia que a mí me despierta mucha curiosidad y de la que en realidad sabemos bastante poco (aunque bueno, será por artículos…). Lo único que conocemos con mayor detalle quizá sea el arte, que no es moco de pavo, pero cultural y sociológicamente hay mucho por descubrir y por valorar, y precisamente estos campos podría tratarlos de manera muy convincente una buena novela.

    Habrá que seguir buscando 🙂

    ¡Saludos!

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    1. sustherlibros

      ¡Muchas gracias por comentar! ^^

      La verdad es que cuando empecé a leer el libro no tenía demasiadas expectativas, por no decir ninguna, y desde el principio me recordó bastante a “El médico” de Noah Gordon (este sí merece la pena), pero enseguida se convirtió en otra novela histórica más, sin sustancia alguna y con fallos y lagunas más que considerables. A mí también suelen molestarme bastante las incoherencias históricas, pero en esta novela, aparte de los dos ejemplos que comento, no había más, así que por ese lado no puedo quejarme.

      En cuanto a lo que comentas del Old English, yo no llegué a investigarlo, pero es cierto que cuando estaba leyendo, pensé que, aun en el hipotético caso de que un traductor árabe hubiese utilizado un término inglés en su texto, mucha coincidencia sería que el término “before” fuera igual ahora que hace más de diez siglos. Y ya digo, teniendo en cuenta que es un dato fundamental para resolver un enigma, me parece aún más flagrante.

      A mí también me gustaría encontrar alguna novela histórica ambientada en la Córdoba del siglo X que mereciese la pena… Si no lo has leído, te recomendaría (otra vez) “El médico”, que tiene una premisa bastante similar a esta y se sitúa en el mundo islámico de Oriente Próximo y Medio del siglo XI, y “A la sombra del granado” de Tariq Alí, que trata sobre los últimos nazaríes que habitaron el reino de Granada, aunque esta última novela se centra más en las historias personales que en la ambientación histórica en sí, pero merece mucho la pena igualmente.

      ¡Un saludo! 🙂

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