Reseña “El último policía” de Ben H. Winters

el último policíaTítulo: El último policía

Autor: Ben H. Winters

Editorial: Colmena

Año: 2017

Páginas: 324


Cuando voy a las librerías lo habitual es que lea la sinopsis de la contraportada (una bonita costumbre que algunas editoriales me están arrebatando poniendo solo críticas positivas de autores consagrados y periódicos anglosajones) y, dependiendo de si me gusta o no, decido si llevármelo a casa. Algunas veces me he hecho spoilers de campeonato (ejem, ejem, esto va por ti, Anagrama) pero otras lo que te presentan es extremadamente atractivo y no puedes dejar ese pobre libro allí abandonado. Con El último policía me ha pasado y, por desgracia, la sinopsis era todo lo interesante que podía ofrecer.

¿Por qué es tan interesante su sinopsis? Pues porque nos presenta a un policía, el detective Palace, que se topa con un extraño suicidio y tratará a toda costa de investigarlo. Parece una novela más de misterio, pero no es así porque la ambientación es especial: todo transcurre en un mundo que se derrumba, en los meses previos a la caída de un asteroide que destruirá la Tierra.

Puede que esta reseña sea de expectativas incumplidas y que, por eso, el libro me haya decepcionado tanto. Cuando leí la sinopsis esperaba que tanto la trama del suicidio como la ambientación tuvieran una importancia similar (o con poca diferencia entre ambas), pero no ha sido así. Digamos que la destrucción del planeta se deja entrever como pequeños hilos dorados en un tapiz multicolor, demasiado poco y afectando lo justo a la gente que puebla Concord (el pueblo de New Hampshire en el que se desarrolla todo). Eso sí, cuando el autor te deja entrever cómo funcionan las cosas en este nuevo mundo preapocalíptico se luce y lo hace muy bien. He aquí un ejemplo:

Así que, sí, hay diferencias de comportamiento, pero están en los márgenes. La diferencia principal, desde el punto de vista de un agente de la ley, es más atmosférica, más difícil de determinar. Y definiría la sensación, aquí en la ciudad, como la inquietud de un niño que se ha metido en un lío y todavía no se la ha cargado, pero sabe que es inminente. Está arriba, en su habitación, esperando: «Ya verás cuando vuelva tu padre». Está huraño y susceptible, está de los nervios. Confuso, triste, temblando de miedo porque sabe lo que vendrá a continuación, pero también a punto de ponerse violento, no porque esté enfadado sino para dar salida a toda esa ansiedad que tan fácilmente puede confundirse con ira.

Que un asteroide vaya a estrellarse contra el planeta es un suceso lo suficientemente extraordinario y límite como para afectar y cambiar a la gente. Pero eso a nuestro protagonista, Hank Palace, parece resbalarle como si llevara un impermeable. No se ve afectado por las circunstancias, solo lo hace en la medida en que le afecte a los demás (a su hermana, a su suicida, a sus compañeros de trabajo…). Es un tipo duro, bastante plano y con una personalidad construida de manera muy pobre.

Toda la narración se me ha hecho ardua y densa, no por el lenguaje del autor sino porque la trama avanza a trompicones y de manera deslavazada. Todo el texto me ha trasmitido mucha confusión y una sensación de dar palos de ciego que desconozco si es buscada o no. En cualquier caso he estado a punto de dejar el libro al final, desesperanzada y harta de una historia que no me estaba importando lo más mínimo. Y este es, creo, el problema principal de El último policía, que es una novela más de asesinatos, es un misterio más que se desarrolla en un mundo que podría ser complejísimo y se queda en nada.

El libro forma parte de una trilogía (que además ha ganado los premios Edgar y Philip K. Dick) y eso ya sí que entra en conflicto con una de mis mayores manías como lectora: las puñeteras sagas. Casi nunca leo sagas que no estén terminadas y, si lo hago, es de manera muy excepcional (como Canción de Hielo y Fuego). Además, tampoco me gusta que saquen segundas partes de libros que parecían autoconclusivos. En el caso que nos ocupa, el libro podría ser perfectamente una novela autónoma (porque la trama del suicidio queda zanjada) pero se deja un cabo suelto (que ha tenido una importancia nimia a lo largo de todo el discurso) para poder enganchar al lector hasta el siguiente. A mí con esto me hierve la sangre, de veras. Creo que estamos ante un intento descarado de sacar dinero y estirar los beneficios. No me parece normal en el mundo de la novela juvenil pero, hasta cierto punto, es entendible, pero, en el momento en el que esto pasa a la literatura para adultos es otro cantar. Quizá en una entrada futura la otra mitad del blog y una servidora podríamos hablar de este nuevo timo de la estampita que son las sagas y el asco conjunto que le tenemos a las mismas (si os interesa el tema, hacédnoslo saber).

Poco me queda por decir de esta novela: está narrada en primera persona y en presente (lo que genera cierta incertidumbre sobre la supervivencia del protagonista), y el autor (o la traductora) tiene un excesivo amor por las comas, lo que genera un estilo atropellado y poco ágil.

Creo que no recomendaría a casi nadie este libro, me ha parecido uno más del montón, con una trama un poco predecible, un misterio con constantes altibajos, un proceso de resolución del caso que se hace arduo, un final mediocre y demasiado abrupto (la explicación del caso se hace en poco más de una página), y con una ambientación muy pobre para lo que podría haber sido. La decepción del verano.

PUNTUACIÓN: 5,5/10

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2 comentarios en “Reseña “El último policía” de Ben H. Winters

  1. ¡Cuánto daño hacen a veces las sinopsis de las contraportadas y las premisas más desarrolladas! Hay veces que un autor es muy ambicioso e inicia una trama que luego no sabe desarrollar como se merece y otras veces nos ponemos las expectativas tan altas que no queda otra que decepcionarse…por lo menos no pierdes el tiempo leyendo el resto de la saga jejeje ¡un saludo!

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    1. sustherlibros

      ¡Muchísimas gracias por tu comentario! 🙂
      En este caso creo que ha sido más una decepción causada por las altas expectativas que tenía que por la pericia del escritor… ¡aunque podría haberlo hecho mejor! Con las sagas es mejor cortar cuanto antes, así no te gustas el dinero ni ocupas espacio en tus estanterías con libros que no merecen la pena.
      ¡Un abrazo!

      Le gusta a 1 persona

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