“Besos entre líneas” de May R Ayamonte y Esmeralda Verdú: banalidad, hipocresía y machismo

besos entre líneasTítulo: Besos entre líneas

Autoras: May R Ayamonte y Esmeralda Verdú

Editorial: Planeta

Año: 2017

Páginas: 346


Hace un tiempo pedimos a nuestros seguidores de Twitter que eligieran nuestra siguiente lectura para el Rincón Hater entre las maravillosas Grey, After: en mil pedazos y Besos entre líneas. Aunque estuvo reñido, al final salió esta magnífica y gloriosa novela de las booktubers May R Ayamonte y Esmeralda Verdú que, sin duda, pasará a los anales de la Historia de la Literatura…

El argumento es complejísimo: Emma conoce a Eric y se enamora de él. Él es un chico malo y ella una chica con traumas. Interesante, ¿verdad? Todo tiene un tufillo a Cincuenta sombras de Grey pasado por el tamiz de After que echa para atrás: chica boba conoce a chico malo, se enamoran y su relación es complicada porque el chico tiene un secreto que ocultar. Típico.

El interés de la trama es nulo, todo lo que ocurre a lo largo de la novela es intrascendente, en parte por el problema con las elipsis. Porque si tuviéramos que destacar un aspecto terrible entre todo lo malo del libro sería la ausencia absoluta de elipsis. Todo lo que hace la protagonista se cuenta, no se omite detalle. Esto no tiene por qué ser un problema y puede estar en consonancia con lo que el autor quiere trasmitir. Se nos viene a la cabeza American Psycho, en la que Patrick Bateman (el protagonista) nos cuenta minuciosamente desde su rutina mañanera (en la que se enumeran las cremas que se echa y el tiempo exacto de su aplicación) hasta la marca de la ropa que se pone y, por supuesto, cada mínima parte de las torturas que inflige a sus víctimas. Volviendo a Besos entre líneas no tiene mucho sentido que nos cuente en dos páginas cómo prepara su cuarto para grabar un vídeo o cómo se comporta en una fiesta (las copas que se pide, si se moja los pies en una piscina, si sale al jardín, si manda un emoticono concreto, etc.) que no tiene ninguna trascendencia narrativa.

Os dejamos un ejemplo (nos ha costado escoger solo uno porque hay un millón):

David me regaló un llavero que le vendieron hace unos años en un bar como “el elefante de la suerte”. Es azul y tiene manchas blancas, es de madera y se lo compró a un senegalés.

Si creéis que este llavero tiene alguna importancia en el libro os equivocáis. Si creéis que venía a cuento en lo que estaba narrando antes tampoco tenéis razón.

¿Al menos los personajes están bien construidos? Pues tampoco. Emma es una mezcla desafortunada de Anastasia Steele y Judith Flores (Pídeme lo que quieras) porque aúna un carácter inocente e inexperto con un atisbo de temperamento. Esto genera un personaje contradictorio y endeble que no sabe sostener sobre sí una trama. Eric sigue el patrón de protagonista masculino guapo, chulo y con un aura de misterio que lo rodea, de la misma manera que ocurre con Christian Grey, Hardin Scott, Eric Zimmermann… Es uno más, indistinguible del resto.

El estilo del que hacen gala las autoras es paupérrimo. Utilizan frases simples como si estuvieran haciendo una redacción escolar mediocre. Cuando intentan hacer una estructura gramatical más compleja suelen cagarla. Un ejemplo:

Ha sido el primer día de clase y por fin he podido hacer un hueco para encontrar lo que llevaba buscando toda la mañana: la biblioteca.

¿Cómo es posible que si solo tienes un hueco en toda la mañana hayas pasado toda la mañana buscando algo? Esto es una paradoja temporal y lo demás son tonterías. A lo mejor el libro iba de viajes en el tiempo y no nos hemos dado cuenta.

May R Ayamonte se define como feminista y, echando un vistazo a sus redes sociales, se ve que es bastante combativa. En más de una ocasión ha criticado sin tapujos libros como After por el machismo que rezuman sus páginas. Pero ¡oh, sorpresa! ¿Qué pasa cuando comenzamos a leer Besos entre líneas? Que se repiten los mismos esquemas que ella ha criticado incansablemente en otros libros. Al inicio de la historia, Emma conoce a Eric de una forma un tanto brusca: tienen una especie de encontronazo en el que él se acerca a Emma sin su consentimiento e invade su espacio personal, la besa y acaba depositándole en su mochila un poco de marihuana. Cuando Emma se lo cuenta a sus amigas, todo queda justificado porque Eric es muy guapo. ¿En serio? Vistos algunos de los vídeos de su canal, en los que critica el machismo en la literatura juvenil, nos parece un comportamiento tremendamente hipócrita. Además es peligroso porque el público objetivo de este libro son las adolescentes y se sigue perpetuando una visión machista y tóxica de las relaciones entre chicos y chicas.

No solo de machismo vive esta novela. Los toques de racismo también son perceptibles, a veces demasiado evidentes. Además de Emma y Eric, el otro personaje destacado es Gabriel, un famoso booktuber mexicano que termina haciendo muy buenas migas con Emma. Creemos que se ha exagerado en exceso el acento latinoamericano de este personaje: no hace falta que esté en todo momento utilizando expresiones como “neta”, “chava” o “qué onda” para comprender que Gabriel no es español. Pero queremos destacar un párrafo donde esto es especialmente flagrante:

A lo mejor, como los latinoamericanos son de sangre caliente, decidió besarme como acto reflejo y es algo normal en su país.

¿Somos nosotras o aquí se da a entender que los latinoamericanos son todos unos acosadores en potencia porque “son de sangre caliente”?

Antes de empezar el libro, en varios blogs leímos que había muchas referencias literarias y las contamos para saber cuántas eran. Pues bien, hemos señalado 54 referencias a libros y/o autores, de los cuales 52 aluden a literatura juvenil. Siempre está bien encontrar guiños y menciones a otras novelas y autores, pero en Besos entre líneas se abusa de este recurso. Además, en la inmensa mayoría de los casos se citan estas referencias para rellenar papel porque no tienen sentido alguno en la trama más que para hacer fan service con el público al que está dirigida la novela.

En resumen, confirmamos que no merece la pena dedicar ni un minuto de vuestro tiempo a esta novela (y menos tres meses, como hemos hecho nosotras).

PUNTUACIÓN: 1,5/10

7 comentarios en ““Besos entre líneas” de May R Ayamonte y Esmeralda Verdú: banalidad, hipocresía y machismo

    1. sustherlibros

      ¡Muchas gracias por el comentario, Miriam!
      La verdad es que sí que es duro enfrentarse a ellas pero creemos que es necesario hacer este tipo de críticas, sobre todo por la mala influencia que suponen estos libros para las lectoras más jóvenes.
      ¡Un abrazo! 😀

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    1. sustherlibros

      ¡Gracias por el comentario!
      Nosotras habíamos escuchado tan malos comentarios desde que salió a la venta que más o menos ya sabíamos a lo que nos enfrentábamos, pero aun así ha sido una lectura muy cuesta arriba.
      Nos alegra que compartas nuestra opinión. 😉
      ¡Un saludo!

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  1. Conocía el libro pero no sabia de que iba porque no me llama mucho leer los libros que sacan las personas de internet, se que la mayoría no vale la pena. Me ha sorprendido mucho su reseña, estoy totalmente salvado por si raramente decidiera leerlo! Muchas gracias, y sigan con estas increíbles opiniones!👏

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    1. sustherlibros

      Nos alegra que, gracias a nuestra reseña, no vayas a leer el libro porque, en serio, es una total pérdida de tiempo, mejor dedicarlo a leer otras cosas más constructivas.
      Muchas gracias a ti por el comentario y por los ánimos. 🙂

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  2. Pingback: PEORES LECTURAS 2017 – Libros Susther

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