Reseña de “Tenemos que hablar de Kevin” de Lionel Shriver

tenemos que hablar de kevinTítulo: Tenemos que hablar de Kevin

Autora: Lionel Shriver

Edición: Anagrama, 2016

Año: 2003

Páginas: 607


Después de leer libros tan escabrosos como American Psycho y La chica de al lado, me quedé con ganas de más y me puse a buscar “libros perturbadores”. Di con esta novela porque aparecía en todas las listas habidas y por haber en internet con esta clasificación, así que no podía fallar. No imaginaba hasta qué punto me reventaría el cerebro.

La protagonista de esta historia, Eva, es una exitosa emprendedora dueña de una importante editorial de libros de viajes que decide tener un hijo junto con su marido Franklin. El libro nos narra la relación entre madre e hijo, que será, cuanto menos, inestable y peliaguda.

Tenemos que hablar de Kevin es una novela que nos habla sobre la maternidad como algo doloroso, innecesario, indeseado e impuesto. Frente a la visión almibarada que suele darse sobre la maternidad como algo a lo que debe aspirar toda mujer y como punto culmen de la felicidad de esta, aquí nos encontramos con una realidad distinta, mucho más mundana y, a mi parecer, realista. El libro, narrado a través de las cartas que Eva le escribe a su marido, está repleto de reflexiones con las que yo me sentí muy identificada porque nunca he entendido por qué he de sentir la necesidad de tener un hijo para autorrealizarme como persona.

Si no hay razón alguna para vivir sin hijos, ¿por qué habría de haberla para vivir con ellos? Responder a la angustia existencial que te plantea tu vida engendrando, simplemente, otra vida que la suceda significa, además de una cobardía, dejar para la generación que siga a la tuya la responsabilidad de encontrar la respuesta; hallarla en esas condiciones representa, pues, una tarea potencialmente infinita. Lo más probable es que la respuesta de tus hijos sea procrear a su vez, para endilgar a su descendencia el problema de no encontrarle sentido a su vida.

Según Eva, puede haber varios motivos que lleven a una madre a querer tener un hijo. Algunos de ellos son inconscientes, como la perpetuación de la especie o el mencionado en este fragmento, y otros son conscientes, como querer satisfacer a tu pareja o intentar salvar un matrimonio que hace aguas. No obstante, nuestra protagonista encuentra muy difícil que una mujer desee libremente abandonar su vida como individuo para pasar a convertirse meramente en el continente de otro individuo, estado que no solo dura nueve meses sino que se prolonga en el tiempo de manera indefinida incluso una vez nacido el bebé.

Todo el tiempo que estuve embarazada de Kevin, luché contra la idea de Kevin, la idea de que había sido rebajada por él de conductora a vehículo, de dueña de una casa a simple casa.

La construcción de los personajes es sencillamente extraordinaria. Conocemos a Eva a la perfección, ya que es ella quien nos narra toda su vida desde meses antes de decidir tener a Kevin hasta que este cumple los dieciocho años. Somos testigos de sus temores, de sus anhelos, de sus sueños destruidos, de sus pasiones y de sus miserias. A través de sus ojos vemos a Franklin, un pusilánime que se deja embaucar por la llegada de un extraño y que se aleja paulatinamente de la mujer con quien decidió compartir su vida. Y vemos a Kevin, sobre todo a Kevin. Desde su nacimiento, en el niño anidan la malicia, el rechazo y el desprecio hacia su madre, un sentimiento recíproco porque él mismo siente la indiferencia que le causa a ella. Según va creciendo, Kevin va adoptando cada vez más una postura de total apatía hacia todo cuanto lo rodea, hasta el punto de que odia que otra gente disfrute de la vida y sea feliz.

La novela se hace a veces un poco densa, sobre todo al principio, ya que cuesta entrar en la lectura por la cantidad de reflexiones que se plantean y porque la autora utiliza unas construcciones gramaticales largas y complejas. Eso sí, una vez dentro de la historia es difícil relegarla de tu cabeza incluso cuando no la estás leyendo. Shriver incluye también ciertos toques de humor punzante y sarcástico que encajan perfectamente con el tono sombrío y turbador de la novela.

—Me parece correcta tu percepción de lo difícil que es criar a un hijo pero, ¿qué esperabas? ¿Que fuera tan sencillo como dar un paseo por el parque?
—No pensaba que fuera un paseo apacible, pero esto es como si te asaltaran y te apalearan en el parque.

Lo único que no me ha gustado (y la razón por la que no se lleva la máxima nota) es que el inicio es poco interesante y algo confuso y hasta que no pasan unas tres o cuatro páginas el lector no se hace una idea clara de qué está leyendo. Pero una vez pasado ese umbral, esta novela te agarra por el gaznate, te asfixia y no te deja escapar. Y esas son las mejores.

PUNTUACIÓN: 9,5/10

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