Todo es horrible en “Cincuenta sombras de Grey” de E. L. James

Recientemente se ha estrenado la segunda película de Cincuenta sombras de Grey y, como buenas haters que somos, en su día leímos las dos primeras partes de este sórdido esperpento. Desde aquí queremos analizar de manera profunda y seria sus aspectos más negativos que nos parece que han llevado a retrotraer la mentalidad “romántica” al siglo XIX (os dejamos una conferencia MUY reveladora que trabaja sobre esta idea, realmente recomendable). Vamos a atacarlo por varios flancos: su pretendida originalidad, los personajes, el argumento y el estilo. Gracias E. L. James por ponérnoslo tan fácil.  

Como casi todos sabréis la primera novela surgió a raíz de un fan-fiction que estaba escribiendo la autora partiendo desde Crepúsculo. A partir de aquí, parece ser que a alguien le gustó y decidió publicarlo. James, no contenta con un libro de más de 500 páginas, concluyó que era mucho más rentable alargar la historia unas 1200 páginas más divididas en otros dos tomos.

¿Es un libro original? Es cierto que el contenido (el tema sexual, erótico, el BDSM, etc.) resulta hasta cierto punto innovador, quizá debido a que siempre ha sido entendido como un tema tabú. No obstante, hay bastantes novelas que tratan este asunto, y su mayor cultivador puede retrotraerse hasta el siglo XVIII: el Marqués de Sade, de cuyo nombre proviene no en balde el término “sadismo” y todo lo que de él se desprende. Pueden mencionarse otros grandes clásicos de la literatura erótica, como El amante de Marguerite Duras, Historia de O de Pauline Reage, Las edades de Lulú de Almudena Grandes, El amante de Lady Chatterley de D. H. Lawrence, o la siempre polémica y a la vez magnífica Lolita de Vladimir Nabokov. Todas estas novelas y muchas otras han hecho las delicias del público lector más atrevido desde hace al menos dos centurias, pero no hay que olvidar que en este caso sí nos encontramos ante un contenido innovador (cuanto más atrás en el tiempo y en determinados contextos histórico-culturales, más difícil es hablar de según qué cosas) y, por supuesto, ante buena literatura.

¿Qué pasa con el tema? Creemos que es lo más interesante que tiene la novela de James. Pero a la hora de ponerlo en práctica y desarrollarlo en el contenido, fracasa estrepitosamente. La narración es muy monótona: podría decirse que es como una mala novela realista folletinesca que se dedica a describir las actitudes más banales que les pasan a un par de personajes enamorados. Esto es lo que ocurre sin cesar en el segundo libro de la trilogía (no tuvimos valor para abordar el tercero…); al menos el primero tiene el mérito de presentar la historia, los personajes y cómo se van relacionando entre sí.

Esto no quiere decir que la primera novela sea buena; nada más lejos de la realidad. Los personajes protagonistas son clichés estereotipados. Él, Grey, es un joven y riquísimo empresario que ha conseguido un imperio con trabajo duro (con 27 años, ojo) y está envuelto en un pasado oscuro que no es capaz de revelar a nadie. Como vía de escape, utiliza el BDSM. Ella, Anastasia, es una joven universitaria inocente que no ha conocido el amor (y que ni siquiera sabe lo que es un clítoris) y, ante la presencia de él, se siente abrumada y pierde todo el sentido de la realidad. Ni que decir tiene que son personajes previsibles, planos y cuyo desarrollo va desde lo inverosímil hasta lo grotesco. ¿Cómo es posible que un hombre de piedra como Grey, que nunca ha sido capaz de amar y que tiene unos inmensos problemas emocionales, se enamore perdidamente de Anastasia al primer golpe de vista? Nadie da un cambio tan radical de la noche a la mañana. Simplemente resulta inconcebible. En cuanto a ella, se nos presenta en todo momento como una marioneta en manos de Grey, pues accede a todo aquello que él desea hacer con ella (antes, durante y después del contrato amo-sumisa), así que podríamos decir que Anastasia carece por completo de personalidad.

A nuestro parecer, una de las cosas más preocupantes de los libros es el estilo de la escritora. Está claro que E. L. James no tiene ningún tipo de formación en el oficio, a lo que se une la poca cultura literaria que demuestra tener en esta trilogía. Esto queda más que patente en sus novelas: están repletas de frases estereotipadas, estructuras simples y repetidas y unas cuantas expresiones que van superpoblando la narración (si no, contad las veces que llega a decir “frunce el ceño”, como reto personal). Hay blogs en los que se afirma que no les ha gustado la novela, la trama, los personajes, etc., pero que reconocen que lo mejor es el estilo de la escritora, que “engancha”. De todas las cosas malas que tienen estos libros, sin duda lo que resulta absolutamente imperdonable es el deplorable estilo del que hace gala la autora a lo largo de los dos interminables libros que pudimos acabar.

¿Qué mensajes se pueden extraer de las novelas? A primera vista puede incluso parecer que se quiere romper con el tabú del sexo practicado libre y consensuadamente, y que tanto hombres como mujeres pueden disfrutar de él con total placer y libertad. ¡Falso! Grey resulta ser un posesivo desquiciado que trata a Anastasia como a su esclava (y no me refiero al rol sexual, sino a su relación) y su objeto. Desde luego, su pasado oscuro no lo excusa en modo alguno para tratar así a Anastasia. Por lo tanto, esta novela nos enseña que un señor machista puede tratar a “su” señora como le plazca, ya que a ella además le gustará y no le importará lo más mínimo. Sí, señora James, gran enseñanza en cuanto al avance de la igualdad de géneros. Parece que está usted retrocediendo varios siglos a pesar de su pretendida liberalidad.

Esto tiene unas consecuencias sociales inimaginables. A pesar de que una buena parte de las mujeres que han leído los libros ahora poseen un nuevo mundo de posibilidades sexuales la tóxica relación entre los protagonistas tiene unos efectos devastadores: la sumisión al hombre, no sólo en el ámbito sexual, sino sentimental y emocional. Si todas estas mujeres quieren tener a un Grey en su vida, significa que en cierto modo se identifican y se ven (o se quieren ver) reflejadas en Anastasia. Esto implica un alto grado de control por parte del hombre en una relación que debiera ser de pura igualdad. Lo que nos apena de verdad es que todo esto lo haya escrito una mujer.

No creemos que merezca la pena siquiera molestarse en echarle un vistazo a Cincuenta sombras de Grey. Hay mucha y muy buena literatura esperando ser descubierta ahí fuera.

PUNTUACIÓN: 2/10 (el 1 lo tiene Dalas y nada podrá superarlo jamás)

cincuenta-somwbras-de-greyTítulo: Cincuenta sombras de Grey

Autora: E. L. James

Editorial: Penguin Random House Grupo Editorial

Año: 2014

Páginas: 541

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5 comentarios en “Todo es horrible en “Cincuenta sombras de Grey” de E. L. James

  1. Definitivamente, ni con un palo.

    Le habéis dado caña de la buena, y es lo mínimo que merece semejante engendro. Me importaría poco si fuese una historietilla que corre por Internet sin apenas relevancia, pero no: esta cosa ha sido y sigue siendo, imagino, el fenómeno literario de los últimos años. Con todo lo que esto implica, a nivel de difusión y, lo peor, de influencia.

    Algo está claro: hay que huir SIEMPRE como de la peste (a no ser que nos mueva la curiosidad, para luego hacer un buen despiece como el vuestro) de libros escritos por gente que no tiene formación ni experiencia como escritor y en que, importante, no se hace más que proyectar fantasías y deseos personales. De esa mezcla suelen resultar verdaderos horrores. Un ejemplo parecido lo encontramos en los libros de Charlaine Harris, según tengo entendido. Aunque el caso de E. L. James probablemente sea bastante más preocupante.

    Joder, perdonadme, pero… ¿Un fanfic? ¿De Crepúsculo? ¿Con 48 años? Es como si yo a los 50 me pusiera a escribir fanfics de, yo qué sé, Harry Potter, conmigo de protagonista, enamorando a Hermione y comiendo ranas de chocolate con Hagrid. Tiene sentido si tienes diez años y estás empezando a escribir, pero a esas alturas de la vida y escribiendo tan mal yo no sabría dónde meter la cabeza. En los billetes, supongo. Pero estos vinieron después. Así que E. L. James debe de tener poco sentido del ridículo. Al igual que Vintage Books.

    Y finalmente está lo que comentáis, con mucho acierto, y donde merece la pena detenerse: lo que transmite. Me parece curioso que en una época en que se hacen esfuerzos para borrar del mapa ciertos comportamientos y actitudes, éstos se manifiesten con mayor frecuencia y en tantas ocasiones promovidos por esa industria cultural que tanto le da si algo es bueno, malo o incluso peligroso. Curioso porque parece que todo esto obedezca a una voluntad personal (no puedo creer que todo se limite a la influencia de un producto, por muy bien promocionado que esté), a un impulso irrefrenable, que tarde o temprano acabará explotando. Es como la educación sexual: jamás se había informado tanto a los chavales, incluso con asignaturas en los colegios e institutos (yo, que crecí en los 90, se limitaba el tema a una charla de vez en cuando) y, sin embargo, vemos como los embarazos de menores se han disparado y cómo los críos se montan verdaderas orgías, en muchos casos sin protección de ningún tipo, en unas situaciones propias de una película de Larry Clark.

    En fin, poco más me queda por decir (el tema da para comentar muchas cosas, pero implicaría irse demasiado por las ramas). ¡Y pensar que Easton Ellis estaba obsesionado con este libro! Aún recuerdo su rabieta cuando descartaron su guión para la película. Para lo que queda uno… Precisamente lo conocí a través de él y pensé que era un libro serio, pero nada más lejos de la realidad. No es que os desee mal, pero estaría curioso ver qué opináis del tercero 😀

    ¡Saludos y hasta la próxima!

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    1. sustherlibros

      En primer lugar muchas gracias por comentar.

      Eso es precisamente lo que nos llevó a nosotras a leer estos libros: la inmensa fama que habían adquirido en poquísimo tiempo y el hecho de que todo el mundo en todas partes hablase de ellos. Era tan abrumadora la promoción de esta saga que nos pudo la curiosidad y, evidentemente, nos sirvió para confirmar su nula calidad (lo del fanfic es muy, muy sangrante). Lo que nos parece totalmente horrible es que estos libros hayan sido el punto de partida para que salgan un montón de sagas eróticas del mismo estilo y calidad. A pesar de todo, es un fenómeno que seguimos sin comprender muy bien.

      Y ya no es malo que se hagan sagas adultas eróticas como esta, sino que también están naciendo series de este tipo de libros para adolescentes (“After” es el mejor ejemplo de esto pero por desgracia no es el único) en los que se lanza el mismo mensaje tóxico y peligroso de mujer sometida, y es realmente preocupante que este tipo de ideas se implanten en las mentes más jóvenes. Quizá eso tenga algo que ver con el elevado nivel de violencia de género que hay entre los jóvenes de menos de 20 años, y también lo que tú comentas de las relaciones sexuales sin protección.

      Por cierto, lo de Easton Ellis me ha dejado en shock, no tenía ni idea de eso… En su día, no hace mucho, leí “American Psycho” y me pareció brutal cómo el escritor retrata la mente de un psicópata y me parece alucinante que se sintiese atraído por esta bazofia. Me encantaría saber dónde puedo leer sobre ello porque de verdad que no salgo de mi asombro.

      Es un placer tenerte por aquí y que nos leas ^^

      P.S.: Tranquilo, que si en algún momento leemos el tercero tendréis noticias sobre ello. 😉

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  2. Pingback: “Pídeme lo que quieras” de Megan Maxwell: la misma mierda que “Cincuenta sombras de Grey” – Libros Susther

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